viernes, 25 de marzo de 2011

DE CHILES Y OTRAS TRAGEDIAS


Sin temor a equivocarme, considero que el comer es uno de los placeres más comunes que disfrutamos los seres humanos, y al decir común no pretendo restarle valor, solamente tipificarlo como algo en lo que -aunque parezca atrevido afirmar y a diferencia de la política, religión y la belleza- estamos de acuerdo la mayoría. Honestamente puedo aseverar que me gusta cocinar, pese a que no lo hago a diario, pero lamentablemente no dispongo de un amplio menú para ofrecer, y lo poco que hago -o intento- está lejos de lo que los críticos llaman comida gourmet.

Fuera del contexto biológico en el que la alimentación constituye una necesidad fisiológica básica para la homeostasis, la acción de comer va ligada, en no pocas ocasiones, a una serie de manifestaciones entre las que se encuentra el humor. La reacción más natural cuando se intenta cocinar algún alimento o platillo por primera vez, y el resultado es un total fracaso, más que de decepción -a mi punto de vista- es de resignación matizada con buen humor.

Recuerdo la primera vez que traté de cocinar arroz. Me quedó duro. No apto para los demás miembros de la familia. Pero no me desanimé, ya que el éxito en muy raras ocasiones se logra al primer intento. Sin embargo, no les compartiré mis vicisitudes como cocinero, para qué aburrirlos, fuera de eso, no soy masoquista, mejor les cuento algunas anécdotas que me ha tocado vivir respecto a la comida.

En cierta ocasión visité, durante mi hora de almuerzo, una pizzería ubicada frente a la rotonda de Bello Horizonte, en Managua. Mientras leía detenidamente el menú, topé con un término, culinariamente, desconocido para mí: calzone. En vista que ya desde ese entonces me consideraba una persona de mente abierta, creo que también podía extrapolar esa aptitud a la mesa, y convertirme en un comensal de “paladar abierto”. Sentí curiosidad de probar el platillo y decidí pedírselo a la mesera, pero el inconveniente era cómo pedirle el calzone a la joven, ya que al ignorar cómo se pronunciaba el término italiano, en definitiva descarté la posibilidad de llamarlo “calzón”. Me hubiese resultado bochornoso escuchándome decir: “Srita., me trae un calzón, por favor.” O peor aún: “Disculpe, Srita., qué es un calzón?” Creo que hubiese quedado muy en duda no sólo mi vida si no también mi identidad sexual.

CALZÓN O CALZONE?

La misma tarde que recién llegué a México por primera vez, dejé las maletas en el hotel y salí a buscar algo qué comer. Entré a un restaurante y cuando le pregunté a la mesera qué tipo de refrescos tenían -refiriéndome a los refrescos naturales de fruta-, ella empezó a mencionar las marcas de gaseosas o sodas. Primer jaque! Los refrescos en México son las gaseosas en Nicaragua. A los refrescos naturales los mexicanos les llaman “aguas naturales”. Recuerdan al Chavo del Ocho vendiendo “agua de jamaica, con sabor a limón pero que sabe a tamarindo?” Eso sí, algunas de las aguas que he probado están bastante diluidas (le hacen honor a su nombre), en cambio, los buenos refrescos nicas –porque también hay unos muy malos- están en un nivel intermedio entre agua natural y jugo. En fin, cuando capté la diferencia, opté por un “refresco” –una soda- pero en seguida vino el jaque mate, la mesera me preguntó: “Con popote o sin popote?” No hombre!!! Y eso qué es? –pensé- Dar la orden de lo que quería comer se “estaba complicando”, porque yo estaba lejos, aún muy lejos, de dominar el “español mexicano”. Por temor a lo que fuera un “popote”-y sus posibles consecuencias en mi organismo- me negué y mi coca se había librado del popote pero yo aún no de mi ignorancia. Me quedó la espinita clavada! Ese día más tarde, compré otra coca en un puesto ubicado en la acera. Me volvieron a consultar sobre si la quería con o sin popote. Dije nuevamente que no, pero resolví mi duda cuando observé que el cliente que estaba a mi lado pidió un refresco con popote, y resultó que era la coca con una pajilla!


CHAVO DEL 8 VENDIENDO AGUAS FRESCAS


Cierto día llevé a mi novia a comer comida cubana. Cuando el mesero se acercó a tomar la orden, le preguntamos qué platillos típicos  podía ofrecernos de ese país. Mientras el mozo nos extendía el menú para explicarnos, inició su breve monólogo diciendo: “Lengua en Salsa, Ropa Vieja, etc.,…” Cuando acabó la lista, no pude resistir mi curiosidad y le cuestioné con suma extrañeza: “ropa vieja?” Pensé en mis adentros que si quisiera pagar por comer “ropa vieja” no sería necesario salir de casa, allá tengo mucha y podría comérmela gratis! Cuánta ignorancia la mía!

"ROPA VIEJA", PLATILLO CUBANO.

En una de esas noches en que se me antojaron los tacos al pastor, llevé a mi novia a uno de los lugares más populares y famosos por el buen sabor de sus alimentos en el centro de la ciudad. Ya cómodamente sentados y en espera de lo que habíamos ordenado, repentinamente me empezaron a arder los ojos. Al principio la sensación era poca, pero con el pasar del tiempo, su intensidad aumentó rápidamente hasta que finalmente me hizo llorar, pero no solo a mí, sino también a mi pareja. Sospechamos que la salsa que estaban haciendo en la cocina era excesivamente picante, quizás alguno de sus ingredientes, qué se yo, los chiles o las cebollas. Luego giramos nuestra mirada a las mesas contiguas y los demás clientes del lugar hacían exactamente lo mismo que nosotros, lloraban casi inconteniblemente por la irritación que sentían en los ojos, y se veían los unos a los otros, exaltados por la terrible sensación y algunos sonriendo porque era increíble aquella atmósfera. Al parecer, todo el aire del lugar estaba impregnado del zumo fortísimo de las cebollas. Como estudiante universitario de Managua, y ex-participante de las marchas estudiantiles del 6 %, no estaría exagerando si les dijera que prácticamente nos “aventaron” una bomba lacrimógena al interior de la taquería!

MÁS VALE ESTAR PROTEGIDO!


Generalmente los días sábados acompaño a mi esposa a hacer la despensa de la semana. En una ocasión, mientras me atendía uno de los empleados del lugar, le pedí medio kilo de cortadillo de cerdo. El tipo se me quedó mirando, como en “stand bye”, y me preguntó: “de puerco?” Asentí con la cabeza por no burlarme explícitamente de él. Casi sentí que lo hizo solamente por fastidiar. Acaso no es prácticamente lo mismo? Sería comprensible su duda si le hubiese pedido “medio kilo de chancho”, ahí sí le doy la razón, porque creo que el término chancho no es muy conocido en México, como sí lo es en Nicaragua o en Las Islas Canarias.

QUE ALGUIEN ME ACLARE LA DIFERENCIA!!!


Finalmente, les aconsejo -por experiencia- que cuando acaben de pelar o cortar chiles (nicaragüenses, mexicanos, hindúes o de donde ustedes quieran) lávense muy bien las manos antes de ir al baño.

martes, 22 de marzo de 2011

ODA A LA MEDIOCRIDAD


Nunca profundices,
jamás investigues,
haz lo tuyo, no analices.

Todo marcha bien.
No te quejes ni critiques,
no justifiques lo que dices.

No pierdas el tiempo
yendo más allá que todos,
haz lo normal, lo convencional.

Realmente puedes aportar algo nuevo?
En serio te sientes capaz?
Te crees mucho?

No demuestres soberbia y altivez
tratando de destacar,
haz lo que se te dice y punto.

No te adelantes,
deja que todo llegue a su paso “natural”,
no te preocupes por el mañana.

Si la suerte llama a tu puerta,
ábrele en seguida!
si no, confórmate con lo que tienes.

No desperdicies energías,
guarda el sudor para cuando sea necesario,
escatima esfuerzos siempre que puedas.

En la medianía nadie te verá,
procúrala y serás uno solo, con toda la masa,
así estarás “protegido”.

Alza la voz! Y la mano…
solamente cuando sean muchos
los que ya lo hayan hecho antes, ¡ve a lo seguro!

Sé utilitarista,
pues casi siempre te traerá algo a cambio,
no des sin más, insisto, no “derroches”.

Cumple con lo mínimo,
que te baste lo necesario,
no pretendas demasiado.

Repite lo que ya se dijo,
siempre camina por el sendero ya abierto,
y jamás rompas una norma.

No te compliques buscando otra opción,
recuerda que siempre se ha hecho así,
nunca hemos tenido problemas.

Colabora con nuestra rutina,
déjate llevar por el vaivén de las olas,
recuéstate en el regazo del viento, como una hoja seca.

Acomódate, disfruta del viaje,
así no habrá sorpresas,
ya otros lo han vivido por ti.

Sé dócil, no preguntes por qué,
no tomes riesgos que ya sabemos
cómo acabarán.

Sé ligero, no pongas resistencia,
fluye con todos los demás,
diluye tu esencia, desvanécete.

Hazlo todo igual cada día,
es menos peligroso ser predecible,
queremos saber dónde y con quién estás.

Los uniformes te sientan bien,
no seas vanidoso tratando de lucir diferente,
la pobreza es una “bendición”.

Quédate con nosotros en la caverna,
no hay nada allá fuera,
Platón estaba loco!





domingo, 20 de marzo de 2011

EL DESPUÉS


¿Para qué tratar de respirar?
si el aire es veneno,
si al dejarte marchar
ya nada me parecerá tan bueno,
ya jamás volveré a amar.

¿Por qué buscar un motivo?
¿cómo encontrar una razón?
para sentirme de nuevo vivo,
me parece que la soledad no tiene explicación,
y que tu ausencia es condena,
es yugo adicional a mis demás penas.

¿Como qué estaría bien
para reparar el cruel daño?
¿acaso un tiro en la sien?
quizás sólo, ¿dejar pasar los años?
yo no  lo sé, ¿le pregunto a quién?
¿cuántas vidas bastarán?
¿una? ¿nueve? ¿tal vez cien?
amor, ¡éstas no me lo dirán!

Después de ésta… ¿qué?
¿qué hay más allá de la muerte?
sin ti aquí ya no sé,
¿qué placer hallarán mis ojos al no verte?

viernes, 11 de marzo de 2011

AQUEL LIBRITO VIEJO



Entre esas pequeñas actividades que disfruto a lo grande, pudiendo parecer algo tan simple y poco significativo para muchos, se encuentra el pasearme entre los bazares y ferias de libros usados o nuevos, ya sea de la ciudad en la que vivo o de las vecinas, pues no dudo en viajar algunas decenas de kilómetros para asistir a la de Monterrey.

En cierta ocasión, hubo una venta de libros cerca de casa, a poco más de dos cuadras. Era al aire libre. Los puestos se instalaron en una pequeña plaza llamada Nueva Tlaxcala. Recuerdo que no dudé en ir, sabiendo que disponía con algo de dinero extra, y cuando me di cuenta, ya tenía frente, al lado y detrás, es decir, a todo mi alrededor, muchísimos libros sobre los  más diversos temas. Empecé a “scanear” los títulos y a hojear-u ojear, ambos verbos están bien empleados en este caso-de vez en cuando alguno que me causara más curiosidad. Tomé uno, dos, tres,…y hasta siete libros minúsculos que formaban parte de una enciclopedia incompleta. Y cuando casi estaba por irme, me detuve frente a una caja vieja de cartón en la que se hallaban apilados tres bloques de libros viejos y usados. No sé qué me dio por revisarlos, para ver si encontraba algo interesante, y que no rebasara lo poco que me quedaba disponible de efectivo. Empecé a levantar uno y otro libro, hasta que el título de uno, cual Cupido, me “flechó”, directo al talón de Aquiles de mi insaciable sed de conocimiento, del hambre voraz por conocer más y mejor, cual si fuese mi ansiedad la de un hoyo negro engulle-galaxias. “EL nacionalismo, una religión” era el título de aquel pequeño tesoro de escasos 15 x 20 cms, con 248 páginas, vírgenes aún a mis ojos, y en espera de nuestra “primera noche” juntos. Desde esa tarde, la obra del Dr. Carlton H. Hayes entró al salón privilegiado de mi memoria. Se convirtió en uno de esos escritos que te cambian la vida, la forma de verla, de comprenderla. Fue de esos libros que te “despiertan” del sueño profundo y pesado del hastío superfluo de la cotidianidad, a veces llevada sin sentido, sin chiste. He aquí, algunos de los pasajes que me parecieron más interesantes, entre los innumerables con los que cuenta la obra publicada en 1960:

“Desde que el nacionalismo moderno hizo su aparición en Europa occidental, ha participado de la naturaleza propia de una religión.

El nacionalismo tiene en todas partes un dios, que puede ser el protector del Estado o una personificación de la propia patrie, de la tierra de nuestros mayores o de nuestro Estado nacional. Puede invocarse a esta deidad en forma familiar y hasta jocosa, como el Tío Sam, John Bull, Marianne, Hans o Iván. Sin embargo es el dios de un pueblo escogido, un dios celoso y, principalmente, un dios de la guerra.


Tío Sam


El nacionalismo, como todas las demás religiones, es social, y sus ritos más importantes son los ritos públicos, que se llevan a cabo en nombre de una comunidad y que tienen por fin lograr su salvación.

El nacionalismo moderno nació entre pueblos que habían sido tradicionalmente cristianos, y al convertirse en religión tomó muchas costumbres y modos de ser del cristianismo tradicional y los adaptó a sus necesidades. El Estado nacional se ha atribuido, como la Iglesia universal, una misión de salvación y un ideal de inmortalidad. La nación resguarda a sus miembros de cualquier peligro externo; fomenta las artes y las ciencias en bien de ellos y los nutre y alimenta.
Existen semejanzas sorprendentes entre el nacionalismo contemporáneo y el cristianismo medieval. En nuestros días un individuo nace dentro de un Estado nacional, y el registro civil de nacimiento equivale a un rito nacional de bautismo. De aquí en adelante, el Estado lo seguirá solícito, a lo largo de toda su vida, conservándolo dentro de un catecismo nacional, enseñándole, a través de su propia escuela religiosa y de sus preceptos, las bellezas de la beatitud nacional, haciéndolo apto para una vida de servicio al Estado (que puede ir desde la exaltación hasta el servilismo), conmemorando en registros oficiales (con actas) las principales crisis de su vida; no únicamente su nacimiento, sino también su boda, el nacimiento de sus hijos y su muerte. Si el ciudadano llegó a ser un cruzado del nacionalismo, su tumba irá marcada con las enseñas del servicio prestado.

Es obligatorio pertenecer al Estado nacional. El individuo tiene solamente dos formas para desaparecer del Estado Militante de este mundo: la muerte o la emigración. Esta última desaparición se encuentra, generalmente, restringida, y en ocasiones está prohibida; y aunque el individuo logre emigrar, es prácticamente imposible que pueda encontrar un nuevo asilo donde no esté constituida alguna otra forma de la religión del nacionalismo. Podría cambiar, diríamos, de secta, pero no de religión. Por muy escéptico que el ciudadano pueda mostrarse en la fe del nacionalismo, sabe que tiene que participar obligatoriamente en ella y que en esa participación queda incluido el sostenimiento financiero para su conservación y en sus empresas misionales, ya que el Estado es mucho más insistente y riguroso en el cobro de los impuestos de lo que la Iglesia ha sido nunca en la recolección del diezmo.

El ritual de nacionalismo moderno es más sencillo que el de algunas religiones, pero está bien desarrollado para su corta edad. La bandera nacional es el símbolo principal y objeto central de culto. Es justo puntualizar que en Europa no se conocía objeto tal, antes de la Revolución Francesa del siglo XVIII, y no son mucho más viejas las barras y estrellas de Estados Unidos. En nuestros días no existe país que no tenga su bandera…

Existen formas litúrgicas universales para “saludar a” la bandera, “saludar con” la bandera, “arriar” la bandera e “izar” la bandera. Los hombres se descubren a su paso; los poetas dedican odas en su honor; los niños le cantan himnos y le juran lealtad. En todas las fiestas y aniversarios del nacionalismo, la bandera ocupa un lugar de honor, junto con el himno nacional, el otro objeto sagrado de la patria.

El nacionalismo tiene sus procesiones y peregrinaciones. Tiene también sus días santos y, a imitación de la Iglesia cristiana, que adoptó en culto algunas fiestas del paganismo, el Estado ha tomado algunas fiestas del cristianismo. Estados Unidos, por ejemplo, celebra el 4 de julio la fiesta de la Natividad nacional; el Día de la Bandera podría compararse con el Corpus Christi, y el 30 de mayo, Día de los Veteranos de guerra, es una versión patriótica del Día de los Difuntos. Además, así como el calendario católico venera a sus santos en una cierta fecha, el calendario nacional observa las festividades del nacimiento de sus santos y héroes nacionales, como en los casos de Washington y Lincoln, por ejemplo.

El nacionalismo tiene también sus templos. Si alguien desea encontrar los edificios y lugares que son más venerados por la comunidad de los norteamericanos, no debe dirigirse a las catedrales católicas, sino al Independence Hall, en Filadelfia; al Faneuil Hall, en Boston; a la tumba del general Lee, en Lexington, y a la del general Grant, en Nueva York.

Entre los lugares santos del nacionalismo en Europa, cabe mencionar la abadía de Westminster en Londres, el Arco de Triunfo en París, el monumento a Víctor Manuel en Roma y el Kremlin en Moscú.


Arco del Triunfo, en París.

El sistema escolar en el Estado nacional se realiza en forma tal, que no cometa error alguno en la teología oficial ni menosprecie la mitología popular. Si un maestro torpe o un libro de texto poco escrupuloso, dan a algún episodio de la historia nacional una explicación que no esté en armonía con la fe nacionalista, corren el riesgo de ser denunciados por alguna sociedad ultrapatriótica o por algún particular y pueden verse sujetos: el maestro, a la destitución, y el texto ofensivo, a la proscripción y aún a la quema.

La religión del nacionalismo se muestra intolerante con todos aquellos que disienten de ella.

No es común que los seres humanos ofrenden su vida voluntariamente por alguna ganancia económica. El sacrificio supremo es inspirado por un ideal y responde a un sentido religioso; y así, la prueba final y contundente de que el nacionalismo moderno tiene carácter religioso, es la indiscutible disposición con la que sus devotos de todas clases han dejado sus vidas en los campos de batalla durante los últimos ciento setenta y cinco años. Todo el norte de Francia, por ejemplo, está sembrado de pequeñas cruces blancas que llevan la misma sencilla inscripción: “Mort pour la Patrie”.

Puede decirse ciertamente que el nacionalismo moderno ha sido una religión particularmente sangrienta. En la primera mitad de este siglo han muerto más personas en las guerras nacionalistas que en cuatro siglos de cruzadas medievales.”




En lo personal, no me parece que el guardar cierto aprecio, de manera racional, a la patria sea algo que nos perjudique a nosotros mismos o a los demás, sin embargo condeno totalmente ese nacionalismo exacerbado y soberbio en el que los ciudadanos de un país -o incluso a nivel de ciudades y estados- se crean superiores o mejores a los de otra nación. El ser diferente no debe ser motivo de desprecio, discriminación o xenofobia. Honestamente aborrezco el chovinismo en toda la expresión de la palabra.


Soy fiel partidario de que la diversidad, al igual que en el plano de la naturaleza, en lugar de separarnos, nos debería enriquecer como conjunto, reflejado en el acto humilde de aceptarse parte de la misma especie humana, pese a las diferencias étnicas, lingüísticas, culturales, religiosas y sociales que existen entre los pueblos. Comparto, por tanto, la expresión plasmada por el Dr. Hayes en aquel librito viejo, de que “el nacionalismo debe templarse en el internacionalismo”.

La tolerancia entre individuos es, a mi humilde parecer, la muestra por excelencia del respeto mutuo que nos debemos como, primero que todo, miembros de una misma familia, y después de una misma comunidad (barrio o colonia), de una misma ciudad, estado e incluso país. Cuando la persona ha aprendido a respetar a los suyos, dentro del mismo hogar y bajo el mismo techo, y luego ha extendido esa forma gallarda de comportamiento con los más próximos –parientes, vecinos, compañeros de clase, de trabajo, de club, de gimnasio, etc.- y progresa a su vez con los más alejados –personas desconocidas dentro de la misma ciudad o fuera de ella- habrá alcanzado el clímax de su carácter tolerante, evidencia infalible de su madurez humana demostrada en la fina expresión de su buena educación y calidez con gente que nunca ha visto, totales extraños, que siquiera nacieron bajo la misma bandera, el mismo credo religioso o el mismo nivel de riqueza.

El intercambio cultural no obedece necesariamente a un mecanismo de ósmosis en el que siempre tenga que fluir más y mejor información desde la parte “más culta”, más rica (económicamente) o más desarrollada, hacia la más inculta, pobre o subdesarrollada. Para mí, la convergencia de dos “mundos” o sociedades diferentes puede orientarse, desde luego en común disposición, hacia un estado fraterno de simbiosis, que favorezca a ambas partes, y donde no exista la necesidad de anular o aplastar a la más débil.

Tengo fe en que el nivel de globalización alcanzado, la acción de organismos no gubernamentales, la creciente preocupación por el medio ambiente, por la sobrepoblación del hombre, el aparente agotamiento de los recursos alimenticios y de combustibles fósiles, la búsqueda de nuevas formas de producción de energía, los avances médicos y la fluidez de gran cantidad de información con la que disponemos actualmente a través de los medios de comunicación, principalmente electrónicos, constituirán el mortero que amalgame los esfuerzos para enfrentar de manera más eficaz y oportuna los problemas prioritarios del mundo –alimentación, educación, salud, y trabajo- y de manera paralela disipen gradualmente el nacionalismo extremo que obedece, más que a intereses altruistas y humanitarios, a ideologías racistas, excluyentes, bélicas y egoístas.


martes, 22 de febrero de 2011

GOD IS AN ASTRONAUT?

Cuando escucho o leo la palabra Irlanda, lo primero que viene a mi mente es su maravillosa música celta, sea ya en su forma tradicional o, como también disfruto, combinada con metal (folk metal). Creo que lo segundo es su preciosa cultura, su historia épica, sus dólmenes, menhires, sus bosques sagrados, los druídas, el triskel, los torques, las fíbulas, etc. Pero esta vez ha llenado mi oído, mi gusto musical, otro género, al cual llaman Post-Rock, o Post-Metal, dependiendo de la forma de ejecutar los instrumentos. Los hermanos Torsten y Niels Kinsella, junto a Lloyd Hanney, son un trío de artistas, excelentes desde mi punto de vista, que formaron la banda de Post-Rock instrumental llamada "God Is An Astronaut" en 2002. Ellos denominan su música como Space-Rock.



Pero no podría, y sería un poco infructuoso, describir a cabalidad su dinámica interpretativa. Quizás lo más cercano a la realidad sea resumir que tiene un tono melancólico, con atmósferas que te llevan por otras dimensiones, la experiencia es una especie de "viaje mental" (o astral?) a universos paralelos, creados y a su vez destruídos por ti, en el momento que quieras, sus melodías son una danza con tu imaginación. Escucharlos es un rato relajante, casi, o quizás, espiritual. Muy inspirador. Ideal para leer, o incluso, escribir.




Con esta banda empecé de adelante hacia atrás. Inicié escuchando el album Age Of The Fifth Sun, el último de los 6 discos que han editado, el cual me gustó mucho. Me sorprendió. Me atrajo hacia el género, y he encontrado otras buenas bandas similares. 


En fin, fui presa de la curiosidad y conseguí la discografía completa de los irlandeses, y es realmente buena. Vale la pena tomarse un tiempo para escucharles, considerando que la música es uno de los pasatiempos que pueden disfrutarse haciendo algo más. No exige exclusividad.

Acá les dejo algunos links donde podrán encontrar música, videos, fotos e información sobre la banda.


http://www.superadmusic.com/god/


Saludos amigos, y gracias por visitar mi sitio virtual.


Y no olviden que....
                                  ARS LONGA...VITA BREVIS.


domingo, 6 de febrero de 2011

LEÓN, MI TIERRA NATAL


(Tercera parte)


CIUDAD UNIVERSITARIA


Vienen de los cuatro puntos cardinales del país. Llegan en autobuses, interlocales o vehículos propios. Cargados con maletas, bolsos, mochilas y sobre todo, con el mismo sueño por cumplir: convertirse en un profesional. Algunos arriban acompañados de su familia. Otros se han aventurado solos. Viajan desde lejos, de lugares similares a su destino o, por el contrario, muy diferentes. La mayoría viene de climas más frescos, pues León es de los lugares más calientes de Nicaragua, y quizás de toda Centroamérica. Llegan buscando un sueño, o más bien, pretendiendo dar el primer paso en la consecución del mismo. La mayoría lo hace por voluntad propia. Afortunadamente muy pocos de los jóvenes han de conformarse con el bachillerato, y los más anhelan cursar una carrera, tener una profesión en la que dignifiquen aquello a lo que se dedicarán el resto de sus vidas, lo que les dará sustento económico, un hogar para vivir, movilidad social, oportunidad de viajar, desarrollo profesional integral, la creación de un patrimonio propio y la edificación tanto de sí mismos como de sus futuras familias. Les hablo de todos los bachilleres que desean hacer sus estudios superiores en León, merecidamente llamada CIUDAD UNIVERSITARIA, gracias a la existencia de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-León), el último centro de enseñanza de educación superior fundado durante el período colonial español en América, a inicios del siglo XIX.


Foto 1: Paraninfo de la UNAN-León.


La UNAN-León nació de las entrañas del Colegio Tridentino Sn. Ramón, gracias a la iniciativa del Padre Agustín Ayestas, en aquellos años Rector del Seminario Conciliar mencionado, de transformarlo en universidad. Pese a que no pudo ver concretado su objetivo, la labor fue continuada y finalizada por su sucesor, el Obispo Nicolás García, quien logró el cometido en el año 1812, mediante un decreto de las Cortes de Cádiz. Aunque la instalación oficial de la universidad no se alcanzaría si no hasta cuatro años más tarde.   

La máxima Casa de Estudios del país, como también se le conoce a la UNAN-León, continúa siendo la oferta más atractiva dentro de la metrópolis para llevar a cabo los estudios universitarios, ofreciendo a través de sus seis facultades, 29 carreras de pregrado, 14 a nivel de licenciatura, 4 programas y más de 15 postgrados. En ella concurren estudiantes de prácticamente toda la nación, incluso de Managua, donde también tiene presencia la UNAN, entre otras casas superiores. Cada aspirante lleva su propia forma de hablar, sus costumbres regionales, sus tradiciones lugareñas, sus particulares formas de vestir, de divertirse, de estudiar, en fin, su propia manera de ver el mundo. Cada joven alberga en su alma la idiosincrasia del pueblo en que nació o ciudad desde la que viaja. Cuando llegan, como colonos foráneos deseosos de un espacio para asentarse, se esparcen por toda la ciudad, en busca de hospedaje, de alguna casa de asistencia, del asilo, ya sea de algún pariente, amigo o simplemente, de quien ofrezca ese servicio. Esto constituye sin lugar a dudas una fuente importante de ingresos para muchas de las familias leonesas que tienen la infraestructura mínima para acogerles en sus casas o habitaciones. De hecho la misma universidad, dispone de un internado para aquellos alumnos que lo solicitan a manera de beca. Año con año el cuerpo de la población leonesa se inflama con la fiebre de la juventud que los visita, lo cual es más evidente antes y poco después de la aplicación del examen de admisión. Ya que una vez presentado el mismo y publicados sus resultados, muchos de aquellos que no aprobaron, retornan a sus lugares, u otros intentan ingresar al resto de universidades existentes, ya sea en la misma ciudad universitaria o en el resto del país.


Foto 2: Campus Médico, UNAN-León.


En las casas de asistencia u hostales, a veces la relación entre los foráneos y la familia se vuelve afectiva. La gente leonesa por naturaleza es amable, gentil, servicial, afable y sincera en la expresión de sus sentimientos. Si un extranjero llega preguntando por alguna dirección, o por alguna playa, dígase “Las Peñitas” o “Poneloya”, con seguridad encontrará indicaciones apropiadas y bien intencionadas. No sucede lo que en otras ciudades, que bien pueden orientarlo en sentido contrario al destino procurado. Mis coterráneos también son personas bondadosas, que normalmente no comen frente a ti sin antes haberte convidado cortésmente. Incluso en el hogar más humilde es común este hermoso gesto, ahí, donde escasea el pan, donde el gallopinto es la constante del cada día, inclusive allí, será muy raro que alguien coma sin antes haber intentado compartirlo contigo. Ése es el tipo de personas que, generalmente, se encuentra el estudiante que se hospeda en las casas, apartamentos o habitaciones de León. La amistad puede volverse tan fuerte, que el inquilino llega a sentirse parte de la familia que lo recibe, y no por presunción o abuso de confianza, sino porque lo percibe así en el trato cálido que obtiene del dueño del inmueble y su familia. Cuando se trata de féminas, la señora de la casa puede hasta verlas como a hijas, y por tal razón, les aconseja y advierte sobre las consecuencias de aquellos actos que en el frenesí de la sensualidad experimentada en la juventud, “divino tesoro” dijo El Príncipe de las Letras, no se piensan con suficiente prudencia.


Foto 3: Casa colonial utilizada como hostal.
By El Bachi (ver referencias bibliog.)


El comercio culinario se ve muy favorecido con la presencia y movilidad de esta juventud. “No se puede estudiar con el estómago vacío”, dicen por allá. Lógicamente necesitan comer, y en la medida del bolsillo y de la ligereza o inercia para gastar que cada uno tenga, en la ciudad hay para todos los gustos. Quizás lo más común sea que los universitarios desayunen y cenen en la hostería, y merienden y almuercen (coman, en México) fuera de la misma, ya sea en el cafetín de la universidad, algún kiosko cercano a los recintos, en restaurantes, comiderías o en algún mercado próximo, al cabo las distancias en León son muy cortas. Pero… ¿qué opciones tienen para elegir? Nuevamente dependerá del gusto, capacidad financiera e incluso del tiempo que dispongan, pero pueden escoger entre comida típica nicaragüense, comida china, japonesa, gringa, italiana y mexicana, por nombrar algunas. Por otra parte, también disfrutan de la rica repostería que elaboran en las panaderías leonesas, donde hay más de una con muy buena reputación, y ya no se hable de tacos, cómo omitir los “Tacos de La Salle”! Llamados así porque se venden a la afueras del colegio, en su costado sur, sobre las aceras de la Calle Real, son un platillo típico muy sencillo pero delicioso. Pero mejor no me extiendo más con la comida que se degusta en León, porque ese sería otro tema aparte, para abordarle de forma merecida.

En los parques, plazas, bares y cafés te encuentras estudiantes conversando, “desmenuzando” algún tópico, haciendo tertulia, jugando cultura chupística, “romanceando” en el caso de las incipientes parejas, algunas de las cuales llegan hasta el altar, pese a que por ahí también se dice que “la novia del estudiante, no es la esposa del profesional”, cierto o no, no me compete emitir un juicio.

Uno de los eventos más esperados por la comunidad universitaria, y con una antigüedad de al menos media centuria, es la elección de la Chica CUUN (Centro Universitario), un certamen de belleza-festival en el que se elige a la chica mencionada a partir de una representante de cada facultad de la UNAN-León. Dentro de las actividades previas destacan un desfile de carrozas alegóricas en las vísperas del día de la elección, por las principales calles de la ciudad, con música, bailes, chicheros y demás elementos festivos que llevan toda la energía e ímpetu juvenil universitario al resto del pueblo leonés. El día del evento los desfiles en traje de baño, típico y de gala, se alternan con números culturales como bailes, cantos, pólvora, la “gigantona”, coplas, etc., culminando la celebración de la coronación con una gran fiesta en la que literalmente se “tira la casa por la ventana”, generalmente celebrada en el Campus Victoria. En fin, como dicen mis paisanos, es un verdadero bacanal!!!


Foto 4: Universitarios en las afueras del edificio
de la Facultad de Ciencias de la UNAN-León.


Otras de las universidades que contribuyen al sobrenombre de León como ciudad universitaria, son la UCAN, UCC, UDO y la recientemente abierta ULSA.

Siendo tan prestigiosa la UNAN-León, habiendo más universidades en la ciudad, siendo las distancias a recorrer relativamente cortas, la comida barata, la gente amable y servicial, los índices delincuenciales bajísimos, bien podrías preguntarte por qué no estudié en mi tierra natal, pero la respuesta a esa pregunta es otra historia…Solamente me resta recordarles a los estudiantes que desean estudiar en León que…

“Sic Itur  Ad Astra”

(por esta ruta hacia las estrellas), como se leía en el primer lema de la Máxima Casa de Estudios de Nicaragua.




Fuentes bibliográficas:


Fotografía No. 3, tomada por El Bachi: http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?p=56806077

domingo, 2 de enero de 2011

LEÓN, MI TIERRA NATAL

(Segunda parte)


UN PUEBLO CREYENTE

Desde las oquedades confinadas por los cuatro poderosos atlantes que sostienen parte de la estructura de la imponente Catedral de León, se llena de luz cada amanecer la presencia de ese testigo pétreo y emblema de la fe de un pueblo que despierta, anda, trabaja, sueña, lucha, sufre, agoniza, renace y descansa bajo la mirada omnipresente de su Dios.

Uno de los atlantes de la Catedral


Iglesias, parroquias, capillas, ermitas, templos, una hermosa catedral y otros lugares de culto pululan en la tierra que me vio nacer. En León existen muchas iglesias católicas. Al menos unas dieciséis. También hay templos protestantes, los cuales han proliferado en los últimos años. Los antiguos teatros de cine, hoy son parte del patrimonio de las iglesias evangélicas, en especial de la denominación “Pare de sufrir”.

Respecto a la casa de Dios de los católicos, en general respeta una costumbre milenaria, que data del siglo IV según algunos historiadores, como lo es construirla de espaldas al oriente, por lo cual cada mañana la luz parece emerger de sus contornos y cavidades arquitectónicas. Muy probablemente, ésta sea una herencia de las tradiciones paganas, cuyos santuarios estaban orientados en función del punto del horizonte donde se asomaba el sol el día de la fiesta del dios al que estaba dedicado el templo. Y no se olvide que en la mayoría de los pueblos paganos se veneraba al dios del sol, dios de la luz. Todas las parroquias cristianas se erigieron con su entrada principal de frente al ocaso. Esto es porque en el interior, sucede lo contrario, el devoto reza frente al altar mayor, ubicado en dirección oriente, donde sale el sol. Se ora hacia el oriente, donde, geográficamente se encuentra Jerusalén, la Tierra Santa. Por tanto, las plegarias irían simbólicamente hacia allá. Curiosamente, la Meca, la más importante de todas las ciudades santas del Islam, también se ubica hacia oriente, y es hacia allá donde los musulmanes se inclinan al rezar.

Iglesia Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza

 La religión que predomina es la católica. Podías confirmarlo en las madrugadas de los viernes, previo a Semana Santa, en las que era una tradición muy arraigada la asistencia, parcial o total, al vía crucis organizado en varias parroquias de la diócesis. En esas manifestaciones religiosas se ve feligreses de todas las edades, sin distingo de sexo, edad, estatus social ni escolaridad, compartiendo una misma fe en el crucificado de hace poco más de dos mil años. Durante la Semana Mayor, como los católicos apostólicos y romanos la llaman, se observan ríos de gente circulando en medio y detrás de las imágenes religiosas, construidas generalmente de yeso y madera, y retocadas para que se vean mejor, ocultando así los estragos que el tiempo hace en ellas. Los creyentes se preocupan mucho de los atavíos de tales imágenes, llamadas ídolos por los protestantes. Cuidan muchísimo los mantos y vestidos que las cubren. Las flores y rosas, palmas y otras plantas ornamentales no pueden faltar. Tampoco el incienso, en las más solemnes. El pueblo es especialmente devoto de las vírgenes, sobre todo de la “Patrona de la ciudad”, la Virgen de Mercedes, cuya celebración se realiza en el mes de septiembre. En tal mes, se reza un novenario en dicha parroquia, siendo el más popular aquel que es llevado a cabo en la madrugada, al que asisten los más fervientes admiradores de esa virgen. El día de la procesión, el 24 de septiembre de cada año, la imagen venerada recorre las principales calles de la ciudad. La precede un desfile de los bomberos municipales, congregaciones religiosas y algunos estudiantes que marchan en representación de los colegios católicos. A lo largo del recorrido de la procesión abundan los vendedores ofreciendo refrescos, agua, chucherías, veladoras, crucifijos, estampas de la virgen, etc. Toda la exposición mercantilista alcanza su máxima expresión en el atrio y parque de la Iglesia La Merced, lugar de residencia de la imagen. Esto es similar en las procesiones de Semana Santa. La otra gran celebración que tiene lugar en León es la de “La Gritería”, cada 14 de agosto, cariñosamente denominada “Gritería Chiquita”, y una de mayores dimensiones pero de igual fervor, el día 7 de diciembre, a nivel nacional. La primera se conmemora a nivel local, debido a la supuesta intercesión divina por parte de la Inmaculada Concepción de María para que cesara una de las mayores erupciones del volcán conocido como “Cerro Negro” en 1947.

Volcán "Cerro Negro"

Sumado a las festividades católicas, también se ve predicando en las calles a testigos de Jehová, evangélicos y mormones. De estos últimos, lo que admiro es que pese a las altas temperaturas que imperan durante el día, la mayor parte del año, ellos siempre visten de corbata, lógicamente abotonados hasta el cuello.

Relativo a credos alternos, sé que existía al menos una logia masónica (se cuenta que Rubén Darío era masón), un grupo agnóstico y algún otro metafísico. La religiosidad flota en el aire, si no de un credo, sí de otro. Creo, sin temor a equivocarme, que en León todos creían en algo. Era una sociedad creyente, y es muy probable que aún lo sea. Durante mi estancia, nunca tuve el gusto de conocer a ningún agnóstico. Ni mucho menos a un ateo.

Respecto a los centros de enseñanza, en medio de una sociedad típicamente católica, es de esperarse que sobresalgan aquellos de la misma índole, como los colegios: Tridentino San Ramón, La Asunción, La Salle y Pureza de María, entre otros. Fundado el primero en 1622 por un fraile español benedictino, el segundo en 1892 por las madres francesas de la Asunción, el tercero en 1903 por los Hermanos de las Escuelas Cristianas (españoles y franceses) y el cuarto en 1951 por un grupo de monjas españolas,  constituyen el pilar de la educación religiosa católica en la ciudad universitaria, y a su vez el abono catalizador para el semillero de los profesionales que han contribuido al desarrollo intelectual, científico, artístico y cultural no sólo de la ciudad, si no del resto del país. En estos antiguos colegios, la experiencia religiosa está viva en el día a día, la religión forma parte medular de la educación que se imparte a los estudiantes. Recuerdo que a la llegada de cada profesor, a la voz de “¡Viva Jesús en Nuestros Corazones!” solíamos responder “¡Por Siempre!”. Tanto así era la influencia y penetración de la fe en la niñez y juventud leonesa, que no pocos optaban por la vida religiosa, ya sea desde el sacerdocio, la congregación lasallista o la orden religiosa para las mujeres. He de confesar que yo mismo, en alguna ocasión, consideré la posibilidad de unirme a una de dichas congregaciones. Durante ese tiempo, que se prolongó a semanas, no fue fácil tomar la decisión de llevar una vida religiosa o laica. Finalmente predominó mi deseo perenne de tener descendencia, de lo cual no me arrepiento en lo absoluto.

Respecto a otras “creencias”, que aún se transmiten de boca en boca, como lo hacían los antiguos druidas en la Edad de Hierro con los relatos fantásticos sobre los dioses y héroes guerreros a su pueblo celta, las constituyen los mitos y leyendas, entre los que se enlistan: “El Padre Sin Cabeza”, “La Llorona”, “La Mocuana”, “La Cegua”, “La Carretanagua”, “El Punche de Oro”, “ El Cadejo” y muchos otros que en este momento no recuerdo. Algunos relatos servían para entretener a los niños con dichas historias. Otras veces su utilidad consistía en infringir temor y evitar alguna mala acción, cuyos consejos-advertencias se concretaban en frases como: “Si vagas a altas horas de la noche, o en la madrugada, se te va a aparecer la Cegua”. O qué leonés no recuerda aquella de que “Si te portas mal, te va a llevar el mono!”. 

El Padre Sin Cabeza

Es muy probable que hoy en día ya hayan quedado en desuso, no lo sé con exactitud. En cierto barrio indígena, todavía me tocó escuchar a gente adulta, asegurar de la ocurrencia de apariciones de fantasmas, parientes muertos o alguna mona que asusta a los transeúntes nocturnos. Fueron parte del folklore popular. Creo que hoy apenas se conservan dichas historias en los museos y en la pluma de los historiadores, no sólo de León, sino del resto de mi entrañable Nicaragua. Dudo que actualmente se trate de asustar a un niño advirtiéndole que si no obedece a sus padres se le va a aparecer el Padre Sin Cabeza.